
El 13 de junio recordamos con profunda gratitud la llegada de las primeras Hermanas Dominicas de la Anunciata a esta comunidad de Telemán, un acontecimiento que marcó el inicio de una historia de fe, entrega y servicio que continúa dando frutos hasta el día de hoy.
Después de permanecer durante seis meses en la casa parroquial del municipio de Senahú, las hermanas Nieves Olmos, Inés Berengueres e Isabel Díaz se trasladaron a Telemán, por su ubicación más céntrica para llevar adelante la misión evangelizadora y atender a las comunidades de Panzós, La Tinta y Telemán.
Desde sus inicios, la misión de las hermanas fue amplia y cercana a las necesidades de la población. Se dedicaron a la catequesis, la evangelización, la atención a los enfermos mediante la creación de dispensarios y la formación de las mujeres indígenas de la zona. El sueño misionero del San Francisco Coll, se hacía realidad en esta tierra: llegar a los lugares más necesitados, anunciando el Evangelio con la vida y el servicio.
En aquel tiempo, la realidad de la aldea y lugares vecinos era muy difícil; la población alcanzaba aproximadamente un 98% de analfabetismo. Ante esta necesidad urgente, las hermanas respondieron con valentía y compromiso, impulsando la educación como un camino de transformación. Así nació la Escuela San Martín de Porres. En esta zona no existían centros educativos, y fueron las hermanas quienes iniciaron la formación de niños y jóvenes, abriendo caminos de esperanza para muchas familias.
A pesar de la pobreza y las dificultades, comenzaron la construcción de las primeras aulas de la escuela. Hoy, después de 50 años, aquella pequeña semilla se ha convertido en un árbol lleno de vida: más de 850 estudiantes forman parte de este centro educativo y son muchas las generaciones que han pasado por sus aulas. La luz que encendieron las primeras hermanas continúa viva, iluminando la vida de niños, jóvenes y familias de esta comunidad.
Como parte de esta celebración jubilar se realizaron diversas actividades en torno a los 50 años de presencia de las hermanas: encuentros deportivos, presentaciones artísticas, atletismo y un desfile conmemorativo, expresando la alegría y el agradecimiento de toda la comunidad.
La celebración llegó a su momento central, con la oración mayejak, oración especial y profunda propio de la cultura q’eqchí, como una ofrenda de agradecimiento a Dios, por los 50 años de presencia en esta comunidad y concluyó con la Eucaristía el día sábado 13 de junio, precedida por Monseñor Rodolfo Valenzuela, Obispo de las Verapaces, acompañado del Fray Jesús Tapuerca OP. Este último acompañó y trabajó con las hermanas en los inicios de la fundación. En la homilía Monseñor Rodolfo, agradeció el testimonio y valentía de tantas hermanas que, a lo largo de medio siglo, han entregado su vida a la evangelización, la educación y el desarrollo integral de esta comunidad.
Tuvimos la dicha de contar con la presencia de hermanas que nos acompañaron en esta celebración desde las comunidades de Guatemala y El Salvador, también desde España estuvo con nosotras, la hermana Teresa Maluquer Bresco, hermana fundadora de esta obra. Fue un momento de gracia para la comunidad, conocer los orígenes de la fundación de la comunidad; agradecemos su testimonio de vida.
Hoy la misión continúa. El Centro Educativo sigue siendo un espacio donde la educación se convierte en evangelización, transmitiendo la fe, los valores del Reino y formando hombres y mujeres comprometidos con la sociedad. De igual manera, continúa la formación de mujeres y jóvenes de las parroquias de Panzós y Telemán, manteniendo vivo el carisma heredado de nuestro Padre, San Fco. Coll.
En este año vocacional, bajo el lema: “Tras una historia de luz, sé antorcha”, damos gracias por estos 50 años de historia y elevamos nuestra oración al Dueño de la mies, pidiendo que siga enviando obreros a su viña para que la misión continúe siendo luz y esperanza para las nuevas generaciones.
Hna: María Santos Martínez













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