Cada año, el pueblo de Chiltiupán, en La Libertad, El Salvador, se viste de fiesta para honrar a su patrono, Santo Domingo de Guzmán. En este rincón lleno de esperanza, la parroquia Santo Domingo de Guzmán y el Complejo Educativo Católico Santo Domingo se unen en una celebración, convirtiéndose en un espacio de encuentro, reflexión y renovación de la fe.
Este 2025, las festividades iniciaron el 30 de julio con una serie de actividades religiosas que incluyeron alboradas, novenas, misas y procesiones, culminando el 8 de agosto. En este marco, se recordó con especial gratitud la llegada de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, quienes hace 53 años fueron enviadas por Dios como luz para Chiltiupán, sembrando valores, educación y espiritualidad.
El día 7 de agosto desde las primeras horas del día, la comunidad se congregó para la alborada y el Santo Rosario, iniciando a las 4:45 a.m. con la participación de estudiantes del tercer ciclo, docentes, Hermanas Dominicas y la banda de la escuela. El ambiente se llenó de cantos, plegarias y el fervor de quienes reconocen en Santo Domingo un modelo de vida cristiana.
Por la tarde, a las 4:30 p.m., se vivió un momento de adoración con la Hora Santa ante Jesús Sacramentado, seguida del rezo del Rosario bajo el tema “María, madre de esperanza”. La jornada culminó con la Santa Misa, en la que participaron estudiantes de segundo y tercer ciclo, bachillerato, docentes, reafirmando el compromiso de seguir el ejemplo de Santo Domingo en la vida cotidiana.
El día siguiente, 8 de agosto, se llevó a cabo la tradicional procesión desde el cementerio municipal, acompañando la imagen de Santo Domingo por las calles del pueblo. Estudiantes de segundo año general y tercer año técnico, junto a sacerdotes, Hermanas Dominicas y feligreses, caminaron con alegría, recordando la vida del santo de Santo Domingo.
La procesión culminó en el templo parroquial con la Santa Misa Patronal, presidida por Monseñor Reinaldo Sorto y sacerdotes invitados. Fue un momento de acción de gracias por la vida, la fe y la historia compartida, donde se renovó el deseo de seguir construyendo una comunidad guiada por los valores de sencillez, amor a los pobres, devoción a la Virgen María y fidelidad al Santo Rosario.
¡Que viva Santo Domingo de Guzmán!
Su legado sigue vivo en cada estudiante, docente y feligrés que, con esperanza, elige su camino de vocación, misión y compromiso.
Profesora Gabriela Edelmira Guardado.



















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