“Nos tenemos que salvar en racimo, en mazorca, en matata, o sea en comunidad”
Beato Rutilio Grande
El sexto día de nuestro encuentro provincial inició con el desayuno en el comedor a las 7:00 a.m. En este espacio fraterno se nos invitó a reflexionar, durante toda la jornada, sobre el sentido de la peregrinación a El Paisnal, lugar donde nació y fueron asesinado el Beato Rutilio Grande junto con el catequista, Manuel Solórzano y Nelson Lemus.
Llegamos al lugar conocido como Las Tres Cruces, sitio donde fueron martirizados Rutilio, Manuel y Nelson. Allí nos bajamos del autobús y, en medio de un ambiente de silencio y respeto por pisar un lugar sagrado elevamos una oración que nos conectó con el testimonio de estos hombres que entregaron su vida por la fe y la justicia; las Hermanas liturgistas, en señal de admiración por el testimonio de vida de los mártires, depositaron flores y velas para elevar nuestras plegarias, se entonó el canto como los mártires, con agradecimiento a Dios y al testimonio de vida de estos hombres cuyos nombres ya están escritos en el libro de la vida.
A unos cuantos pasos llegamos a la parroquia, donde fuimos acogidas con calidez. Cada hermana buscó un espacio para la oración personal, ya fuera en la iglesia, junto a la tumba de los mártires, o en la capilla de adoración. Fue un tiempo de silencio, de encuentro con Dios y con la memoria viva de quienes nos precedieron en la entrega.
La eucaristia fue presidida por el párroco P. Juan Carlos Emmanuel Palacios, quien nos exhortó a no tener miedo y a perseverar en nuestra misión, recordándonos que hemos sido llamadas a trabajar por la justicia y la dignidad humana. Sus palabras resonaron como un compromiso renovado en cada corazón. En su homilia explicó el significado del cuadro de los mártires y habló con mucho cariño y admiracion de ellos; al concluir la celebración, se nos obsequió el póster que fue depositado donde descansan los restos de nuestro martir y esperamosque pronto sea Santo, Rutilio Grande.
Posteriormente, compartimos el almuerzo en el salón parroquial, momento que fortaleció la fraternidad y la alegría de estar juntas. Después, el joven Jorge Rogelio, sacristán de la parroquia, nos ofreció una charla sobre la vida de los mártires, destacando cómo su testimonio sigue siendo un faro de esperanza y un ejemplo para la humanidad en tiempos de oscuridad.
Regresamos a casa llenas de esperanza y alegría; en la oración de vísperas formulamos un salmo de acción de gracias para expresar a Dios nuestro agradecimiento por tener este espacio y tocar de cerca esos hechos historicos que nos recuerdan que somos peregrinas de esperanza como lo fue nuestro padre San Francisco Coll.
Finalizamos el día con los puntos artísticos que preparó cada comunidad. Una anoche de talento y creatividad.
La palabra que cierra este día es ¡GRACIAS SEÑOR PORQUE ERES MUY BUENO CON TUS HIJAS LAS DOMINICAS DE LA ANUNCIATA!





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